¡UNA MARAVILLOSA OPORTUNIDAD!
por
Lic. Maria Reyna Castillo (Invitada especial)

¡Despierta! aún estás a tiempo de rescatar lo valioso que tienes en tu hogar, tu familia.
En todo el mundo estamos viviendo la pandemia del coronavirus, denominada también COVID19; las autoridades nos hacen un llamado para que nos quedemos en casa; definitivamente las personas de todos los estratos sociales, de todas las razas, creencias religiosas y demás, deberíamos ver esta medida como una valiosa oportunidad, para reencontrarnos con nosotros mismos, con el esposo, la esposa, los hijos, con nuestras valiosas familias.

Los seres humanos que antes de la pandemia no tenían tiempo para el convivio con sus seres queridos en su hogar, por múltiples motivos, de trabajo, compromisos sociales y demás; ahora tienen el tiempo necesario, pueden darle un giro positivo a éste confinamiento y rescatar su hogar; deben inculcar esos valores que se han perdido actualmente, enseñar los buenos modales a las nuevas generaciones, que lamentablemente vemos que se están perdiendo, al grado de atreverse a decir que los valores ya no se usan, que ya pasaron de moda; no es así, debemos intentarlo siempre, no desfallezcan, sigan adelante en su meta, vale la pena el esfuerzo.

No olvidemos que lo que hoy enseñemos a nuestros hijos, será lo que recuerden y lleven a cabo en sus nuevos hogares; será una cadena de buenos principios; además lo podrán ver reflejado en sus formas de vida, en la felicidad que se mostrará en sus rostros, lo verán en los estilos de vida; serán buenos ciudadanos porque llevan cimientos sólidos; los invito a inculcar a nuestros hijos el amor, el agradecimiento y demás valores que forman a un buen ciudadano.

Cuando a mi me preguntan si soy feliz, les contesto que soy feliz desde que nací; realmente cada ser humano decide estar amargado o decide ser feliz, a veces escucho que serán felices, cuando tengan un auto último modelo, cuando tengan una casa, cuando tengan un trabajo con un alto ingreso, cuando se saquen la lotería; no esperemos esos momentos, porque muchas veces, no llegan o cuando llegan, ya no tenemos salud, ya no tenemos vida, ya perdimos a la esposa, al esposo, a los hijos; debemos ser felices desde el nacimiento y tomar la plena decisión de serlo a pesar de tener poco o mucho; lo verdaderamente valioso es lo que dejas de enseñanza, la huella que impregnas en cada ser humano y que la recuerdan por siempre, cuando mueres.

La familia es sagrada y el hogar es un lugar seguro, donde queremos estar al salir de la oficina, al salir de los compromisos que se adquieren; pero ahora que tenemos todo el tiempo del mundo, es la gran oportunidad de hacerles sentir a nuestros hijos, a nuestras familias que son valiosos en nuestras vidas, que los amamos tal y como son, con defectos, con virtudes, que son importantes para nosotros y que nos interesa verlos felices, que se sientan plenos, satisfechos; lo material no se puede llevar a la tumba, lo material se agota, se pierde, cambia de dueño; no nos aferremos a ello.
Actualmente en los hogares ya no enseñan valores, es por ello que andan por el mundo tantos jóvenes sin rumbo, sin oficio, sin un trabajo digno, expuestos a tomar el camino fácil y que muchos de ellos tienen el valor de dañar a familias enteras, porque no les enseñaron el amor, el trabajo, lograr lo poco, pero con esfuerzo, con sacrificio, porque los padres todo lo dan a manos llenas; bien dice aquella frase, forma a tus hijos con un poco de hambre y con un poco de frío; no permitamos que esos jóvenes dañen a otras familias bien hechas, no dejemos que sean nocivos para la sociedad.

Les exhorto a que reflexionemos, qué estamos enseñando a nuestros hijos; hagámoslo por ellos, para que tengan una vida plena, que logren las metas que deseen, pero con trabajo, con esfuerzo, con sacrificios; solo así valorarán lo que vayan logrando, ellos mismos verán que les costó trabajo y lo cuidarán más que nunca; no lo vamos a hacer por nosotros, nosotros ya vivimos, venimos de una generación de valores, de principios, de buenos modales.

Les recomiendo que sean agradecidos, siempre den las gracias, sobre todo a nuestro Dios que nos da vida, nos da salud, para lograr todo lo que nos propongamos.
Muchas de las familias no conocen a sus hijos, en qué actividades andan, qué amistades frecuentan, cuáles son sus gustos, sus vicios, etc.; tomemos este confinamiento, como un encierro que era necesario para detenernos a reflexionar, pero sobre todo disfrutar de nuestras familias, disfrutar de nuestro sagrado hogar.

Mi lema siempre ha sido, “inténtalo, el hubiera no existe, hagámoslo ahora”, después será demasiado tarde; abraza a tu esposo, a tu esposa, a tu hijo, a tu hija, a tu padre, a tu madre, a tu hermano, a ese ser querido que a lo mejor ni conocías su forma de pensar, sus miedos, sus planes de vida, sus metas; sobre todo ¡no conocías su alma!, su corazón, sus sentimientos.
¡Despierta! Es hora de destinar estos días en esa labor formativa, toma las riendas y hazte responsable de la formación de tus hijos, ahora si puedes darles cantidad y calidad, ya tienes todo el tiempo necesario para tal fin; atrás quedaron esas noches de llegar tarde y no hacer ruido porque se despertaban los niños o no llegaban por comisiones de trabajo fuera de la ciudad.
Les invito a hacer una pequeña meditación y reconocer que con este encierro mucha gente pensará estamos perdiendo, pero no es así, ¡Perdiendo se gana!.

No olviden intentarlo siempre.

Dios nos bendiga a todos.

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