Nuestra mente en época de coronavirus/Por Edgar Landa Hernández.

Nuestra mente en época de coronavirus

En estos días, en donde la vorágine de los tiempos nos tiene encerrados en los caminos de la intranquilidad, y nos envuelve en los brazos de una psicosis colectiva, que en nada ayudan en nuestro caminar tratamos de que haya paz, pero, sin embargo, no tenemos paz en nosotros mismos.

Este confinamiento obligatorio es un estado de introspección, de auto crítica, de observarnos desde adentro de nosotros mismos y ver hacia adelante de una manera positiva, creativa, despejar nuestras dudas y ver de qué manera podemos emplear nuestras habilidades en pro de una plenitud emocional no solo para nosotros mismos, sino también con nuestros familiares.

Queremos serenidad, pero nuestras mentes están revueltas, se encuentran ofuscadas sin encontrar la salida en este gran laberinto llamado existencia y nos centramos en trabajar sin un motivo u objetivo preciso que nos deje la plenitud y sobre todo la paz que necesitamos. No todas las noticias que nos dan los medios informativos son reales.

Encontrar el camino para vivir una paz interior en estos días es reconocer que somos materia, que vibramos conforme a nuestros pensamientos; de nosotros depende de qué nutrir nuestro canasto mental. Encontrar la paz interior es vivir el enamoramiento ante todas las cosas del cielo y de la tierra, es dejarse fluir por los senderos de la poesía, amar y ser amado, dar al que menos tiene y saber recibir lo que el otro nos brinda.

Hoy es día de comprender que es realmente lo que en nuestro corazón anida.
No somos seres absolutos, todos necesitamos de todos, en las leyes del universo lo que das regresa a ti y multiplicado dejando una estela de alegría y satisfacción por ayudar y hacerlo sin convicción, con el mismísimo sentimiento del amor.

Encontrar nuestra paz interior es afinar nuestros sentidos y convertirlos en la excelsa melodía que toque los sentires de otras personas y regocijarse juntos ante el despliegue de un nuevo amanecer.
Estar y vivir una paz interior es no buscar culpables, aceptar los errores y saberlos enmendar en el camino, es dejar de buscar en las cosas banales la felicidad y redimensionar la gran obra de la vida en donde tu edifiques el camino a través de tus pasos. Deshazte de los pensamientos negativos, deja de hacer suposiciones que lo único que traen a tu vida son calamidades, llénate de paciencia, de tolerancia y sobre todo de cordura.

Aún en la tormenta exterior tu paz interior mantiene la calma, te redirige en las coordenadas exactas que te harán llegar sano y salvo a tierra firme. Hoy date el regalo y la satisfacción de que tu espíritu, cuerpo y alma estén en calma en las aguas cristalinas del oasis de tu existir…
Te lo comparte tu amigo de la eterna sonrisa

Edgar Landa Hernández.

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes A.C.*

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