LEX FEMME/Por Margarita Arellano Hernández

¡Ni esclavas, ni Sirvientas!

Hay una definición más acotada que proporciona el Concejo Nacional para prevenir la discriminación (CONAPRED) que dice que el trabajo doméstico, se define como el conjunto de actividades renumeras que se realizan dentro de un hogar para proporcionar y proveer bienestar a los miembros de la familia, ya que por poco sueldo o mucho, pero reciben un pago y ahí es donde se encuadra la relación laboral, patrón, empleado.

De acuerdo a la encuesta nacional de ocupación y empleo (ENOE) en México 2.45 millones de trabajadores domésticos, quienes representan el 4.6% de población ocupada, las mujeres ocupan 88% de los puestos de trabajo en este sector, sobresalen las ocupaciones domesticas que son realizadas por mujeres.

La encuesta nacional sobre la discriminación (ENADIS) 2018, dice que de cada 5 personas una sufre discriminación, que afecta a grupos vulnerables entre ellas las trabajadoras domésticas, ENADIS, fue elaborada por el instituto nacional de estadística y geografía (INEGI), el concejo nacional para prevenir la discriminación (CONAPRED), la comisión nacional de los derechos humanos, la universidad autónoma de México y CONACYT

Se trata de más de dos millones de personas que de acuerdo al informe legislar sin discriminación sufren varias violaciones a sus derechos laborales y sociales pero sobre todo en sus derechos elementales, como no al maltrato y a la humillación. Estas personas que trabajan en el hogar que por respeto jamás diré como hoy las llaman, tienen grandes jornadas de trabajo, no gozan de prestaciones laborales, las principales, como son el de la salud, aguinaldo, horas extras, vacaciones, y de acuerdo a La Ley Federal del Trabajo, Articulo 20. Fracción Primera, Que a la letra dice: se entiende por relación de trabajo cualquiera que sea el acto que le de origen, la prestación de un trabajo personal subordinado a una persona, mediante el pago de un salario.

Hoy se trata de una labor invisible sin reconocimiento social, como ya lo dije con trabajos pesados, limpiar, lavar, planchar, hacer comida, cuidar a los niños, ir por niños a la escuela, coser  y lo peor como me dice mi fuente, aguantar el estado de animo de la patrona, ¡por dios! La mayoría de estas personas hacen todo el trabajo de limpieza y orden en la casa, son desvaloradas y ocultas, el trabajo de la casa desafortunadamente, ni siquiera, se considera trabajo, ahí lo vemos con las amas de casa, que nunca terminan con el trabajo del hogar, y es considerado casi como una obligación natural de la mujer señala (CONAPRED).

Haciendo un trabajo de campo, platicando con Lupita, que es trabajadora doméstica, me comenta que ella tiene 16 años trabajando en una casa, ella no puede darse el lujo de enfermarse o sufrir un accidente y menos pedir vacaciones, carece de seguridad social y si falta un día a su empleo ese día se lo descuentan y hay veces que tiene hora de entrada pero no de salida. Es lamentable que estas trabajadoras domésticas se enfrenten a la ausencia de los derechos laborales, a pesar que ya se reformaron las leyes, muchas mujeres siguen en el maltrato.

El 23 de abril del 2019, por unanimidad aprueban reforma la ley federal del trabajo y seguro social que otorga derechos laborales a trabajadoras del hogar, cuyo objetivo es regular el trabajo doméstico y garantizar los derechos de las trabajadoras. ¡Ni esclavas, ni sirvientas! Solo trabajadoras del hogar.

Correo lexfemme.12@hotmail.com

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