EL HOMBRE DE LAS MIL PALABRAS/ Maricarmen Delfín Delgado

El hombre de las mil palabras, es un agradable compendio de historias que viajan por el cosmos de la realidad al mundo de la ficción cumpliendo las expectativas de la narración: la identificación, la interpretación y la valoración; nuestros sentidos se introducen en aquellas vidas, aquellos lugares y en ese contexto temporal, así el escritor nos involucra para lograr el objetivo de la creación literaria.

Con el ingenio que lo caracteriza, Edgar Landa plasma en sus relatos y cuentos un sello personal que denota su perspectiva del mundo y del entorno cotidiano con sencillez, narra con el lenguaje habitual y directo que identifica a la gente común para dar voz precisa a sus personajes, los ubica con claridad en el medio donde se desarrolla su historia, describe con detalle las características físicas y los rasgos de su personalidad, así al terminar la lectura cada uno ya tiene voz y rostro en nuestra memoria.

El autor nos convida en cada aventura la esencia del hombre noble de gran corazón, virtud que lo caracteriza, en sus renglones percibimos la traición, el dolor, la angustia y el amor con profundidad, desde el punto de vista de quien realmente siente y entiende la realidad cotidiana sin juzgar, sólo para analizar sin prejuicios lo que está frente a nosotros y tal vez no queremos ver, una expresión atinada de ciertas vivencias, una  mirada al exterior y al mismo interior del ser.

En sus obras percibimos el estilo costumbrista que caracteriza las obras de narradores mexicanos como Sergio Galindo, Rafael Delgado, Emilio Rabasa y Fernández de Lizardi, el sentimiento de recuperación y recreación de una identidad regional con escenarios donde los elementos son tan propios del personaje como del lector, entretejido de costumbres, lugares y hechos con el que logra sumergirnos en el mar de los recuerdos y envolvernos en las olas de la nostalgia.

Esta recopilación nos llevará a caminar al lado del alma en pena,  enfadarnos con la adolescente rebelde, a extrañar a la abuela, a celebrar la navidad con la esperanza, a tropezar una y otra vez por la ofuscación de Chano, a compadecer a don Polo, a transitar por el callejón sin salida del banquero, a identificarnos con el escritor olvidado, a reflexionar sobre la casualidad y la causalidad, a pensar en las buenas y las malas decisiones, a creer en los designios del  karma, a enloquecer por el amor.

Estos y otros sentimientos más surgirán después de la lectura de El hombre de las mil palabras donde Edgar entrega su esencia en cada letra escrita con la fina tinta de la sencillez, con la pluma versátil de su ingenio y regalarnos, con una y mil palabras, una partícula de su corazón.

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