SEMANA CULTURAL / Por: Alberto Calderón P.

Así se llamó el suplemento cultural que apareció en el decano de la prensa nacional El dictamen de Veracruz en 1959, dirigido por Juan Vicente Melo a la edad de 27 años, quien fue médico de profesión, dermatólogo como su especialidad y escritor por vocación.

Unos días antes de su fallecimiento Alfonso Reyes el gran poeta y ensayista regiomontano escribiría su último ensayo dedicándolo a Juan Vicente como una muestra de simpatía por haber iniciado el suplemento cultural en El dictamen, el ensayo versa sobre La malicia del mueble. En donde disertaba sobre lo que él llamó los “objetos moscas”, como las navajas de afeitar y otros objetos pequeños que nos hacen pasar un mal rato. Esto lo mencionaba como el antecedente de otros de mayor volumen tan necesarios como los muebles y su inocente malicia, donde refería que eran testigos mudos de nuestro existir, abundaba diciendo que eran animales estáticos, pasivos, que forman una especie de envoltura de nuestras vidas, en ocasiones los muebles nos hacen bromas que nos desconciertan cuando algún objeto de interés se esconde entre sus rincones, o nuestro pie se cruza con una esquina o pata de alguna mesa, para terminar con o golpe n ocasiones rasgarnos una prenda, la portezuela de un auto agarrándonos un dedo que paciente espera que la uña se caiga, quién no ha sufrido al percatarnos tardíamente cuando un líquido se desborda por el calor de la flama, la lista de tropelías con las que nos encontramos día a día con nuestros fieles amigos los muebles. Este ensayo lo escribió el gran Alfonso Reyes el 13 de diciembre de 1959 en el periódico Excelsior.

El poder de los objetos, que al verlos inertes en los espacios de la casa no les damos mucha importancia pero sin los cuales no podríamos vivir una vida placentera, como un lugar en donde podamos con tranquilidad, consumir nuestros alimentos de forma ordenada, sentados y la vianda sobre una superficie por lo general plana, cuantas veces no anhelamos llegar a nuestro hogar para acostarnos y descansar, evocamos nuestra cama en innumerables ocasiones, el poder que tienen nuestras llaves sin las cuales no podríamos abrir nuestros espacios, principalmente en donde habitamos, pero los objetos no solo se encuentran en nuestro estado de vigía, también lo hacen en nuestros sueños, dejan esa huella que pareciera ser imperceptible pero que guarda un significado claro sobre nosotros.

El psicoanalista Christoper Bollas nos dice que cuando entramos a una tienda de muebles para el hogar, nos encontramos en un espacio en donde los objetos nos remiten al recuerdo, y son capaces de generar estados psicológicos que nos representa de alguna manera, recordando nuestro pasado o nuestra infancia, el antropólogo y psicólogo Edwin Hutchins dice que nuestras relaciones como individuo, no solo se manifiestan en la acción e interacción con los demás seres, también lo hacen con lo que se encuentra a nuestro alrededor y entre ello esta un gran número de objetos.

Con los objetos nos transformamos, una muestra de ello son los lentes que llegan a formar parte no solo de una necesidad, también lo son de una personalidad, son objetos que se vuelven imprescindibles y ahora el celular, aparato sin el cual sentimos que nos falta algo aunque en realidad no lo necesitemos tanto.

Xalapa2000@hotmail.com

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores (REVECO)

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