PIENSO, LUEGO ESCRIBO. Tan lejos de Dios / Por Akiles Boy*

Con seguridad muchos mexicanos recuerdan la fase lapidaria atribuida a Porfirio Díaz Mori (1830-1915), cuando abandonó el País con destino a Francia, al triunfo del movimiento revolucionario del siglo pasado, y que dio fin a su dictadura de más de treinta años. “¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!”. También es seguro que esa “Maldición” Porfiriana nos taladre la cabeza, cada vez que México tiene un desencuentro con el Gobierno Norteamericano, generalmente esos tienen relación directa con los intereses de los que mueven al poderoso País vecino, y con la animosidad del inquilino de la Casa Blanca. Los pueblos siempre están distantes de las maniobras y estrategias de los grupos de poder y de los gobernantes.

El caso es que nuevamente, ahora en el arranque del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ya en tiempos de la campaña adelantada por la reelección de Donald Trump, la relación se vuelve áspera, problemática, al borde del conflicto. El incómodo Presidente de Estados Unidos, manteniendo una actitud amenazante, hace uso de su poder y fuerza, para presionar de una manera irracional al Gobierno de México, con el principal propósito de imponer su política en materia migratoria. Está claro, que después de ver frustrado su plan de construcción del muro fronterizo, porque no fueron aprobados los recursos por el Congreso, retoma con más virulencia su política anti migratoria, con la intención de sumar votantes para el próximo año electoral.

Desde que inició su gobierno, el señor Trump se ha dedicado a señalar los “múltiples perjuicios” al pueblo estadounidense, causados por la incontrolable entrada de migrantes a su territorio. El magnate tiene en la mira al Gobierno de México y lo acusa de pasivo y demasiado tolerante, ante el incesante flujo migratorio del centro y sur del continente, aunque en esta época se han identificado otras nacionalidades. Los cuales se internan en suelo mexicano por el Sur, para hacer el recorrido hasta la frontera y cruzar a los Estados Unidos. El fenómeno, aun cuando se cuestionen sus orígenes y motivaciones, por sus condiciones y el tamaño de los grupos y caravanas, ya adquirió el tinte de una crisis humanitaria, que el mundo no ignora.

Culpar a México, por la presión extraordinaria de miles de migrantes en la frontera norte, que buscan la oportunidad de ingresar a los EU en forma legal o ilegal, y además subordinar la solución del problema, a los asuntos

comerciales, pues hay una amenaza de aplicar sanciones, es un acto ventajoso y de rudeza innecesaria. Por supuesto, contrario a los principios de la política en las relaciones exteriores, donde deben prevalecer el diálogo y los acuerdos bilaterales.

Otra señal de la política agresiva del Sr. Trump, hacia los vecinos y socios, sin importar daños y riesgos. Está empeñado en su popularidad y sueños reeleccionistas. Pero afuera son más frecuentes las expresiones de rechazo y repudio hacia el mandatario norteamericano. Mientras el Gobierno de México metido en apuros. Forzado por las circunstancias y con la advertencia de entrar en una guerra comercial con su principal socio, debió acelerar el desarrollo de planes y acciones. Un Plan Migratorio en la Frontera Sur y la custodia de ese territorio con seis mil efectivos de la Guardia Nacional, con el objetivo de regular, contener y reducir los flujos de migrantes provenientes, especialmente de Centroamérica. Adicionalmente debe estrechar relación y coordinarse con los Gobiernos de Guatemala, El Salvador y Honduras, focos rojos de los desplazamientos, para invertir en el desarrollo social de los pueblos y evitar la migración.

Nada fácil la tarea para la reciente Administración Federal. Habrá una revisión de resultados en cuarenta y cinco días, después a sufrir el proceso de otra negociación. Así lo reconoció el Canciller Mexicano que encabezó las conversaciones con el Gobierno de Estados Unidos. En la aldea mexicana, la situación, que merece la mayor atención, por las implicaciones y efectos, es percibida y aprovechada de forma diversa. Por un lado, expresiones de preocupación, enojo y miedo. Por otro, los críticos y enemigos del Presidente, aprovechan la ocasión para juzgar y reprobar, con la idea de minar su capital político. La historia nos dice que tenemos un vecino poderoso y una relación difícil y compleja con EU, en el recuento de los daños, encontramos grandes extensiones de territorio perdidas y una dependencia económica indeseable, pero alimentada y tolerada, cuando menos en los últimos cincuenta años. Es deseable que México y los mexicanos amplíen el horizonte y exploren más posibilidades en el mundo

(Asia, Europa y el resto de Latinoamérica). Esto da para más, pero aquí me quedo. Hasta la próxima.

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

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